Gustavo López, compositor convidat

Gustavo López, compositor convidat
Gustavo López és un músic valencià format en Composició i Teoria de la Música al Conservatori Superior d’Astúries. Per a la sisena edició del Festival Udaeta, López presenta una adaptació cambrística de l’obra orquestral El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla, i col·labora com a instrumentador en l’espectacle de sarsuela Falla abans de Falla, producció pròpia del festival. Us proposem de conèixer-lo a través d’aquesta entrevista.

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– Gustavo, tu adaptación de El sombrero de tres picos la interpreta un grupo de cámara, Image Ensemble, con el que tienes una relación estrecha. ¿Cuándo y por qué empezaste a colaborar con ellos?

– Comencé a trabajar de manera individual con el flautista Enrique Sánchez. Después de varios proyectos juntos me planteó el Proyecto Falla (El amor brujo y El sombrero de tres picos) para Image Ensemble. Desde entonces no hemos parado de colaborar, bien en formato individual o de cámara.

– Adaptar una partitura orquestal a un formato de trío (cuarteto cuando hay cantante) no tiene que ser nada fácil. ¿Cuál es la mayor dificultad a la que tuviste que enfrentarte al adaptar la música de Manuel de Falla?

– Falla es un compositor con una orquestación muy rica. Poder evocar esa amplia paleta de colores con una plantilla reducida es muy complejo. Cuando arreglo música con tantos matices sonoros, intento evocar lo que el compositor quiere dentro de las posibilidades del grupo instrumental. Una máxima que sigo es que la partitura no puede ser monótona.

– Manuel de Falla fue un compositor que no cesó de innovar durante su carrera, su estilo cambió a lo largo de los años. ¿Cuál es tu obra o época preferida del maestro?

Es una cuestión muy difícil, ya que la producción del maestro Falla es exquisita. Personalmente, siempre he disfrutado mucho con “Noches en los jardines de España”, pero cuando vas descubriendo poco a poco toda su obra no te quedas indiferente ante el eclecticismo que abarca, como, por ejemplo, en el “Concierto para clave”.

– Además de tu participación en el concierto titulado El tricorni de don Manuel también has realizado adaptaciones musicales para el espectáculo zarzuelero Falla abans de Falla. ¿Tienes, en este género, algún compositor u obra preferidos?

– Como músico de banda sinfónica he tocado mucha música de zarzuela. Siempre recordaré “La Gran Vía”, “La revoltosa”, “El tambor de granaderos”, “La boda de Luis Alonso”… Como se suele decir, es música “de repertorio” en las bandas de música.

– ¿Conocías la figura de José de Udaeta, artista que da nombre al festival de música y danza de raíz ibérica de Sant Pere de Ribes? ¿Has escrito alguna vez para castañuelas como instrumento solista? Si es así, explícanoslo. Si no, ¿te atrae su sonoridad?

Aunque no he usado las castañuelas como instrumento solista, siempre intento hacerles hueco en mis obras. Justamente estoy acabando un pasodoble, que he compuesto con las ideas que me han aportado los alumnos de la Unión Musical de Alaquàs, en el que incluyo castañuelas. Creo que es un instrumento con un timbre y una versatilidad muy interesantes, más allá del cliché de que si algo lleva castañuelas suena a música española.

Con respecto a José de Udaeta: conocí su figura a través de Esteve Molero. Posiblemente su nombre surgiera en una cena después del Curso de Dirección de Orquesta en la Universidad de Almería. Recuerdo que, cuando me fui al hotel, estuve investigando durante unas cuantas horas.

– Sabemos que en los últimos tiempos te has interesado y te dedicas cada vez más a la dirección de orquesta y banda. ¿Es un complemento a la actividad de compositor? ¿Es una vocación anterior? ¿Nos podrías comentar qué conjuntos diriges y dónde completas tu formación?

– Para mí son el yin y el yang. Uso la composición para crear proyectos para otros músicos y la dirección para llevar a cabo los míos propios. Creo que en mi caso ambas disciplinas emergieron a la vez, pero en la dirección no acababa de encontrar entornos que me invitaran a seguir. Algo hizo clic en mi cabeza cuando conocí al maestro José Miguel Rodilla en un curso de dirección. Y ahí sigo, a punto de terminar la carrera en el Centro Superior Progreso Musical – Academia Diesis.

Actualmente dirijo la Coral San Lucas Evangelista de Cheste y la banda del Conservatorio de la Unión Musical de Alaquàs. Son dos formaciones muy distintas (por edades, repertorios…), pero cada una me aporta cosas diferentes.

– El director del Festival Udaeta, Esteve Molero, dice a menudo que si los compositores cobraran en relación a las horas de trabajo que echan serían millonarios. ¿Es un oficio mal pagado? ¿Se puede vivir, en España, de la composición musical?

Definitivamente está mal pagado. Hace unos días, a raíz de las Fallas de Valencia, leí un post que comentaba lo mal pagados que están los músicos. La composición casi que está peor. Si hay intrusismo en la dirección, en la composición ya es absurdo. No se valora la figura del compositor. Cualquier músico te hace un pasodoble, una marcha mora o de procesión… En la mayoría de los casos hay problemas de orquestación, con escaso desarrollo motívico y con muy poca técnica.

Vivir de la composición es casi una utopía. Los tiempos de Luis de Pablo, Halffter y demás compositores ya pasaron. Si echas un ojo al panorama de la composición en España, prácticamente cuentas con los dedos de una mano a las personas que viven de componer.

– Finalmente, cuéntanos, por favor, qué proyectos de futuro tienes entre manos.

Enrique Sánchez y yo estamos planteando un nuevo proyecto, con música original, para la plantilla de Image Ensemble. Quizá inspirado en Las mil y una noches. Tengo otro proyecto con un quinteto de jazz, para componer música para la película “El gabinete del Dr. Caligari”. Y en boceto tengo una obra para banda y un concierto para flauta piccolo.